lunes, 2 de mayo de 2011

LAS CRUZADAS

LAS CRUZADAS



El origen de las Cruzadas
La I Cruzada fue predicada por el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont (1095), tras la conquista de Jerusalén por los turcos seljúcidas (1076) y las peticiones de ayuda del emperador bizantino Alejo I Comneno. Aparte de la recuperación de los Santos Lugares, con su clara connotación religiosa, los Papas vieron las Cruzadas como un instrumento de ensamblaje espiritual que superase las tensiones entre Roma y Constantinopla, que además elevaría su prestigio en la lucha contra los emperadores germanos, afianzando su poder sobre los poderes laicos. También como un medio de desviar la guerra endémica entre los señores cristianos hacia una causa justa que pudiera ser común a todos ellos, la lucha contra el infiel.
El éxito de esta iniciativa y su conversión en un fenómeno histórico que se extenderá durante dos siglos, se deberá tanto a aspectos de la vida económica y social de los siglos XI al XIII, como a cuestiones políticas y religiosas, en las que intervendrán una gran variedad de agentes: como la difícil situación de las masas populares de Europa occidental; el ambiente escatológico, que hacía de la peregrinación a Jerusalén el cumplimiento del supremo destino religioso de los fieles; o los intereses comerciales de las ciudades del norte de Italia que participaban en estas expediciones y que encontraron en las cruzadas su oportunidad de intensificar sus relaciones comerciales con el mediterráneo oriental, convirtiéndose en las grandes beneficiarias del proceso. Los comerciantes italianos reabrieron el Mediterráneo oriental al comercio occidental, monopolizaron el tráfico y se convirtieron en intermediarios y distribuidores en Europa de las especies y otros productos traídos de China e India.
También tuvo su papel la necesidad de expansión de la sociedad feudal, en la que el marco de la organización señorial se vio desbordado por el crecimiento, obligando a emigrar a muchos segundones de la pequeña nobleza en busca de nuevas posibilidades de lucro. De esta procedencia eran la mayoría de los caballeros franconormandos que formaron la mayor parte de los contingentes de la primera cruzada.
Monumentos a moros y cristianos en Caravaca de la Cruz
Espiritualmente dos corrientes coinciden en las Cruzadas. Por un lado, la idea de un itinerario espiritual que enlaza la cruzada con la vieja costumbre penitencial de la peregrinación. Así se intenta alcanzar la Jerusalén celestial por vía de la Jerusalén terrestre. Ambas a ojos del cristiano del siglo XI resultaban prácticamente inseparables. Y más que para los caballeros para las masas populares imbuidas de unas ideas mesiánicas y en extremo anarquizantes, que chocaron repetidamente con el orden social establecido. Son las llamadas cruzadas populares, como la de Pedro el Ermitaño, que precedió a la expedición de los caballeros, la de los Niños (1212) y la los Pastoreaux (1250). Por otro lado, está la idea de una "guerra santa" contra los infieles, en la que Jerusalén no constituye el único objetivo, se lucha contra el Islam.
Las ocho Cruzadas
La historiografía tradicional contabiliza ocho cruzadas, aunque en realidad el número de expediciones fue mayor. Las tres primeras se centraron en Palestina, para luego volver la vista al Norte de África o servir a otros intereses, como la IV Cruzada.
La I cruzada (1095-1099) dirigida por Godofredo de Bouillon, Raimundo IV de Tolosa y Bohemundo I de Tarento culminó con la conquista de Jerusalén (1099), tras la toma de Nicea (1097) y Antioquia (1098), y la formación de los estados latinos en Tierra Santa: el reino de Jerusalén (1099), el principado de Antioquia (1098)y los condados de Edesa (1098) y Trípoli (1199).
La II Cruzada (1147-1149) predicada por San Bernardo de Clairvaux tras la toma de Edesa por los turcos, y dirigida por Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, terminó con el fracasado asalto a Damasco (1148).
Monasterio cisterciense de Moreruela. Bernardo de Claraval predicó la segunda Cruzada
La III Cruzada (1189-1192) fue una consecuencia directa de la toma de Jerusalén (1187) por Saladino. Dirigida por Ricardo Corazón de Léon, Felipe II Augusto de Francia y Federico III de Alemania, no alcanzó sus objetivos, aunque Ricardo tomaría Chipre (1191) para cederla luego al Rey de Jerusalén, y junto a Felipe Augusto, Acre (1191)
La IV Cruzada (1202-1204), inspirada por Inocencio III ya contra Egipto, terminó desviándose hacia el Imperio Bizantino por la intervención de los venecianos, que la utilizaron en su propio beneficio Tras la toma y saqueo de Constantinopla (1204) se constituyó sobre el viejo Bizancio el Imperio Latino de Occidente, organizado feudalmente y con una autoridad muy débil. Desapareció en 1291 ante la reacción bizantina que constituyeron el llamado Imperio de Nicea, al tiempo que Génova sustituía a Venecia en el control del comercio bizantino.
La V (1217-1221) y la VII (1248-1254) Cruzadas, dirigidas por Andrés II de Hungría y Juan de Brienne, y Luis IX de Francia, respectivamente, tuvieron como objetivo el sultanato de Egipto y ambas terminaron en rotundos fracasos.
La VIII cruzada (1271) también fue iniciativa de Luis IX. Dirigida contra Túnez concluyó con la muerte de San Luis ante la ciudad sitiada.
La VI Cruzada (1228-1229) fue la más extraña de todas, dirigida por un soberano excomulgado, Federico II de Alemania, alcanzó unos objetivos sorprendentes para la época: el condominio confesional de Jerusalén, Belén y Nazareth (1299), status que sin embargo duraría pocos años.
Consecuencias
Las Cruzadas influyeron en múltiples aspectos de la vida medieval, aunque, en general, no cumplieron los objetivos esperados. Casi todas las expediciones militares sufrieron importantes derrotas. Jerusalén se perdería en 1187 y lo que quedó de las posiciones cristianas tras la III Cruzada hasta su definitiva pérdida en el siglo XIII (San Juan de Acre -1291) se limitaba a una estrecha franja litoral cuya pérdida era cuestión de tiempo. Además, los señores de Occidente llevaron sus diferencias tanto a las propias Cruzadas (Luis VII de Francia y Conrado III en la II Cruzada; Ricardo Corazón de León y Felipe II Augusto en la III) como a los estados cristianos fundados en Tierra Santa, dónde los intereses de los diferentes grupos dieron lugar a numerosos conflictos.
En el intento de reensamblar las cristiandades latina y griega, no sólo falló la Cruzada, sino que acentuó el odio y la diferencia entre ellas, convirtiéndose en causa última de la ruptura definitiva entre Roma y Bizancio. Cierto es que Bizancio pidió ayuda a Occidente, pero al modo tradicional, pequeños grupos de soldados que le ayudasen a recobrar las provincias perdidas, no con grandes ejércitos poco dispuestos a someterse a la disciplina de los mandos bizantinos, o que se convirtieran en poderes independientes en las tierras que ocupasen o en la propia Constantinopla, como ocurrió en la IV Cruzada. Historiadores como Ana Comneno o Guillermo de Tiro nos han dejado testimonios del impacto del paso de los cruzados por las tierras bizantinas y el choque entre la brutalidad de costumbres de los occidentales y el refinamiento cultural bizantino.
Por último, y a pesar de los réditos políticos que las Cruzadas tuvieron para el Papado como director de la política exterior europea, pronto se encontró Roma con voces que criticaban su uso como instrumento al servicio de los intereses papales, sobre todo desde que no se limitaron a los musulmanes, y se dirigieron también contra los disidentes religiosos o los enemigos políticos.


Las cruzadas fueron una serie de campañas militares durante la Edad Media europea contra los musulmanes del Medio Oriente que habían conquistado Jerusalem "Tierra Santa". En 1076, los musulmanes habían capturado Jerusalén - El más santo de los santos lugares para los cristianos. Jesús había nacido en la cercana Belén y había pasado la mayor parte de su vida en Jerusalén donde fue cruxificado. No había lugar más importante en la Tierra que Jerusalén para un verdadero cristiano razón por la cual los cristianos de Jerusalén la llamaron la "Ciudad de Dios".

El origen de la palabra Cruzados puede atribuirse a la cruz de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en estas empresa de reconquista de Tierra Santa (Jerusalem)

Sin embargo, Jerusalén fue también muy importante para los musulmanes ya que Mahoma, el fundador de la fe musulmana, porque ahí se encuentra la Mezquita de la Roca
también llamada la Mezquita de Omar o la Cúpula de la Roca que es uno de los lugares más sagrados de la religión islámica, por ser considerado el lugar desde el cual Mahoma ascendió al cielo.

Por lo tanto los cristianos lucharon para recuperar la Tierra Santa (Jerusalem) mientras los musulmanes lucharon para mantener Jerusalén. Estas guerras iban a durar casi 200 años desde el año 1095 - 1291.

Las Cruzadas: Recuperacion de Tierra Santa "Jerusalem"

Las Cruzadas fueron una serie de guerras libradas entre los siglos XI hasta el XIII entre los ejércitos reunidos por los reinos cristianos de Europa y la mayor parte los ejércitos musulmanes del Asia menor y Mediterráneo oriental. Estas cruzadas de reconquista de Tierra Santa fueron bendecidas y, a menudo invocadas por el papado romano y motivados por una sensación de que era eminentemente religioso desalojar de la tierra donde nació, predicó y murió Jesucristo a la ocupación musulmana, se denominan "guerras de religión" a las Cruzadas.
Sin embargo, en realidad las Cruzadas tenian motivos eminentemente políticos y económicos dentro del mundo feudal de la Edad Media europea y bizantina, y como un fin práctico, la defensa de los cristianos en Tierra Santa contra los musulmanes. También son considerados por muchos historiadores como la respuesta del Cristianismo al yihad Islámico del siglo VII.


Las Cruzadas originalmente tenía el objetivo de recuperar Jerusalén "Tierra Santa" de manos de los Musulmánes y se pusieron en marcha en respuesta a una llamada en busca de ayuda del Imperio Cristiano Bizantino contra la expansión de los musulmanes Selyúcidas turcos en Anatolia (Asia Menor) . El términoCruzadas también se utiliza para describir las campañas contemporáneas y posteriores realizadas hasta el siglo XVI en territorios situados fuera de Oriente por lo general contra los paganos, herejes.

Las cruzadas tuvieron repercusiones políticas, económicas, sociales de gran alcance, algunas de los cuales han durado hasta tiempos contemporáneos. Debido a conflictos internos entre los reinos cristianos y sus poderes políticos, algunas de las expediciones de las Cruzadaa fueron desviadas de su objetivo original, tales como la Cuarta Cruzada, que resultó en el saqueo de la Constantinopla cristiana y la partición del Imperio bizantino entre Venecia y los cruzados. La Sexta Cruzada fue la primera cruzada que zarpó sin la bendición oficial del Papa. La séptima, octava y novena Cruzada resultaron en derrotas de los reinos cristianos frente a los mamelucas y berebere, la Novena Cruzada marcó el final de las cruzadas en el Oriente.















LA IGLESIA DEL IMPERIO BIZANTINO

LA IGLESIA DEL IMPERIO BIZANTINO 



La lucha iconoclasta se concluye en el 843. La iconoclasta había contribuido bastante a desacreditar al Imperio Bizantino en Occidente. Los emperadores iconoclastas habían mostrado poco interés por la parte occidental de su imperio. Durante la lucha iconoclasta le emperador León III había sustraído al papado la jurisdicción de la mayor parte de la Península Balcánica y del Sur de Italia y la había sometido a la jurisdicción del Patriarca de Constantinopla (731-732). Esta fecha es el comienzo de una tensión entre Roma y Constantinopla que ha contribuido directamente al Cisma de 1054.
Esta sanción imperial significó el final de la Iglesia Imperial latino-griega, que no fue un final formal sino histórico. Desde este momento la Iglesia Bizantina Imperial comprendía una parte griega y otra latina, pero desde este momento la Iglesia Bizantina Griega se convierte en una sola Iglesia Griega bajo el Patriarca de Constantinopla. La Iglesia Bizantina llega a ser prácticamente idéntica con el Patriarcado de Constantinopla. Esto empieza a sentirse sobre el propio plano de Roma, ya que el Patriarcado de Constantinopla considera cada vez más a Roma como su rival.
Esta evolución se puede observar sobre todo en el período del patriarca Focio, que apoya vigorosamente la cristianización del Islam meridional y oriental y busca extender la zona de influencia bizantina sobre todos los Balcanes.
En el tema de la jurisdicción sobre Bulgaria el conflicto entre Roma y Constantinopla sobre las zonas de interés llega a su culmen. Focio llega a ser no sólo el campeón de la independencia de la Iglesia Bizantina, sino también el portavoz de intereses vitales del estado bizantino.
En el 86 un sínodo reunido en Constantinopla, bajo la presidencia del emperador Miguel III, excomulga al Papa Nicolás I, condena la doctrina occidental de la procesión del Espíritu Santo también del Hijo (Filioque) y declara ilegales las intrusiones romanas en las cuestiones internas de la Iglesia Bizantina. El resultado de este sínodo es comunicado también a los demás patriarcas orientales.
En este momento en que Focio había llegado al culmen de su poder y había llegado a una formulación muy clara de su posición antirromana, se produce una revuelta de palacio en Bizancio. El emperador Miguel III es asesinado por un rival suyo, el cual ocupó el trono con el nombre de Basilio I (867-886). Este golpe de estado supuso también el cambio de dinastía, terminando la dinastía Amórica y comenzando la dinastía Macedónica.
Basilio I había heredado un doble cisma en Constantinopla : el contraste, en el interior de la Iglesia Bizantina, entre los partidarios del patriarca Ignacio, de una parte y los de Focio, de la otra ; y el cisma con Roma a causa del Sínodo de Constantinopla del 867. El nuevo emperador se pone pronto a trabajar. Focio, que  estaba comprometido por sus ataques a la dinastía Amórica, fue recluido en un monasterio, siendo llamado de nuevo el viejo Patriarca, Ignacio, y se abrieron las negociaciones con Roma.
En el 869-870, en presencia de legados papales, se tiene un concilio en Constantinopla, que es considerado por la Iglesia de Roma como VIII Concilio Ecuménico. En el Concilio es excomulgado Focio y se restablece la unidad de las dos iglesias. Todavía permanece abierto el problema de Bulgaria de saber a qué iglesia pertenece. Al final el zar Boris de Bulgaria obtiene de Constantinopla lo que siempre había querido, la autonomía de su iglesia búlgara. De hecho el emperador Basilio permite al patriarca Ignacio consagrar para Bulgaria un arzobispo y algunos obispos, que era lo que Roma había rechazado siempre. Desde entonces Bulgaria permanece unida a la Iglesia y a la civilización Bizantina. Quizás si Roma hubiese estado más generosa Bulgaria dependería de la Iglesia Latina.
Esta relación entre Bulgaria y Constantinopla había comenzado ya con Focio, por lo que la consecución de lo que se perseguía se puede entender como una cierta rehabilitación de Focio. Focio fue llamado del exilio en el 875 y fue nombrado educador del hijo del emperador, León. A la muerte del patriarca Ignacio (877), Focio llegará por segunda al trono patriarcal, siendo reconocido en esta ocasión tácitamente incluso por Roma.
Basilio I murió en el 886 en un incidente de caza y llegó al trono su hijo León VI (886-912). Comenzó su reinado con una persecución de sus enemigos o de aquellos que consideraba como tales. Depuso a Focio, su educador, desapareciendo de la escena muriendo en el exilio, probablemente en el 891. En su lugar nombra como patriarca a su joven hermano, Esteban, que tenía sólo 18 años.
El emperador, que había recibido de Focio una óptima educación, rechazó concentrar el poder en sus manos, también mediante una nueva legislación, un nuevo Código de Derecho llamado Basiliká que concernía también a la Iglesia. El Imperio Bizantino llega a ser, por medio de ese nuevo Código, un estado centralizado y burocrático.
El emperador tendrá diversos problemas en su reinado. Por un lado con los búlgaros y árabes en la política exterior. Por otro con la Iglesia, a causa de sus cuatro matrimonios, llamado la Tetragamía del Emperador León VI. Este último problema consiste en los siguiente : el Emperador deseaba un heredero varón. Su primer matrimonio de joven, negociado por el padre, no era feliz y tampoco le daba hijos. Tras la muerte de su primera mujer, León se casó con su amante Zoe.

Tras de la muete de la primera mujer, León se casó con su amante, Zoe Zautsina (898), la cual murió al final de 899 sin dejar un heredero varón. En el 900, León tomó una tercera mujer, algo que era una abierta violación del derecho canónico bizantino. Para la iglesia bizantina ya unas segundas nupcias eran sospechosas y las terceras expresamente prohibidas, incluso por leyes estatales. Desafortunadamente también esta tercera mujer, mal aceptada por la iglesia bizantina con una dispensa, murió después de un año y León era nuevamente viudo. Mientras tanto el Emperador había puesto los ojos en una bella joven de nombre Zoe Carbonupsina la cual le dio un hijo en el 905. Ahora se trataba de legalizar ese hijo. El patriarca Nicolás Místico bautizó al niño, con la condición de que el emperador se habría de separar de Zoe. Pero tres días después de aquel bautismo León se casó, con la bendición de un simple sacerdote, pues ningún obispo lo quería hacer. Luego la nombró augusta, emperatriz.
Es fácil imaginar la indignación en los círculos eclesiásticos. El patriarca le prohibió al emperador entrar en la iglesia; pero quedaba el camino que los bizantinos usaron siempre (si tenían necesidad de apoyo contra la propia jerarquía), León VI acudió a Roma y obtuvo, en efecto, del papa Sergio III una dispensa. La iglesia latina no tenía aquella perplejidad ante el matrimonio repetido como la iglesia griega. Había también otro motivo porque el papa ha dado esta dispensa: él no podía rechazar a un emperador que se dirigía a él, y con esto reconocía de esta manera la supremacía romana. Recibida la dispensa romana, el emperador presionó al patriarca Nicolás Místico a retirarse y nombró a otro patriarca, el cual también rechazó bendecir las bodas del emperador (aquel rito solemne que el emperador esperaba). Este nuevo patriarca consintió al menos coronar en el 911 al hijo de León VI, coemperador, que llegaría a ser emperador con el nombre de Constantino VII (Porfirogenito). Al menos estaba asegurado el futuro de la dinastía. Pero con todo esto fue provocada en la iglesia bizantina una nueva división, que ni siquiera se arregló al regresar Nicolás Místico, como patriarca, después de la muerte de León VI (912), sino que duró hasta el 920. Las dos partes tenían posiciones semejantes, pero detrás estaba el problema (probablemente), ¿cuál es el rol del emperador en la iglesia, sobre todo con lo que respecta al derecho canónico ? En otras palabras, ¿el emperador puede esperar un trato diverso de los demás cristianos?
La historia del imperio bizantino y en particular de los emperadores, es una historia interminable de intrigas, complots, asesinatos, golpes de estado, deportaciones; frente a esto los sucesos del imperio (sobre todo con respecto a los mismos emperadores occidentales), aparece como una historia de santos.
Un año después de la muerte de León VI, una regencia al frente de la cual estaba el patriarca Nicolás Místico, tomó la dirección del gobierno en nombre del pequeño Constantino, cuyo nacimiento, el patriarca todavía no consideraba legítima y por lo mismo, la coronación ilegal. La situación interna era muy confusa. En el exterior el zar Simeón de Bulgaria amenazaba al imperio y soñó con la fundación de un nuevo imperio búlgaro, en vez de la vieja Bizancio. No solo un reino búlgaro independiente, sino que el tenía aspiraciones más altas: conquistar todo el Imperio Bizantino y llegar a ser emperador. Era una amenaza real porque en el 914, Simeón estuvo cerca de Constantinopla ; la ciudad de Adrianópolis se rindió. Simeón devastó Tracia. En el 918 invadió Grecia septentrional; la situación era desesperada. En esta situación tomó las rindas del gobierno bizantino el drungarios (quiere decir el comandante de la flota), Romano Lecapeno, un general. Prácticamente era un golpe de estado. El joven Constantino debió casarse con la hija de Romano y este llegó a ser co-emperador. Por fortuna para Lecapeno, el gran adversario búlgaro murió en el 927 y así siguieron algunos años de paz. Bulgaria renunció a una parte del territorio conquistado y Bizancio se obligó, para mantener la paz, a pagar tributo anual a Bulgaria; una antigua tradición bizantina para tener paz con los pueblos y las tribus hostiles, en los confines del imperio. Por otro lado el jefe de la iglesia búlgara fue reconocido como patriarca. Así la iglesia búlgara llega a ser la primera iglesia independiente (autocéfala) nacida de la misión bizantina.
Romano Lecapeno no se conformó mucho tiempo con su posición como co-emperador. En el 920 se hizo proclamar emperador principal y el legítimo, Constantino VII, fue alejando de la corte. Para la sede patriarcal de Constantinopla, Lecapeno, había previsto al propio hijo Teofilacto, el cual, en el momento de la muerte del patriarca Nicolas Místico (925), era todavía muy joven para llegar a ser patriarca. Sólo algunos años después (933), fue "elegido" patriarca, cuando tenía 16 años. Lecapeno logró superar la oposición de los críticos eclesiásticos, pidiendo la confirmación del joven patriarca de parte de Roma. El papa Juan XI (931-35), completamente dominado por su madre Marozia y por el hermanastro Alberico,  dio el consentimiento.
Teofilacto fue creado patriarca de Constantinopla por dos legados romanos. Este joven patriarca estaba mejor en la escudería que en la iglesia; y esta indigna situación duró hasta su muerte (957). Una verdadera vergüenza para la iglesia bizantina y para el papado por haber confirmado a tal patriarca.
La reconquista del sacro mandilion (la imagen legendaria de Cristo), una de las grandes reliquias del imperio bizantino fue el último triunfo militar de Romano Lecapeno. En 944 en viejo emperador fue llevado por los propios hijos a una isla, donde murió en el 948. Pero inesperadamente para los jóvenes Lecapenos, que habían depuesto al propio padre, reapareció Constantino VII (Porfirogenito) en escena, el cual, después de una larga existencia a la sombra de los Lecapeno, llega a ser emperador del 945 al 959.
El rol histórico de Constantino no está en su política, sino en su actividad cultural y literaria. El mismo es autor de varias obras políticas que todavía hoy son fuentes fiables para el conocimiento del imperio bizantino de aquella época. Por ejemplo ha escrito un libro de las ceremonias, donde podemos estudiar el muy complicado ceremonial de la corte de Bizancio. Y un tratado histórico-geográfico sobre los países y pueblos extranjeros de los límites del imperio. Esta obra tiene como título De la administración del imperio, es preciosa porque da muchas noticias sobre estos pueblos, de los Balcanes, de los cuales no tenemos otras fuentes. En la política interna, el gobierno de Constantino VII se mantuvo en la línea inaugurada por Romano Lecapeno, trató de proteger la pequeña propiedad agraria, contra el egoísmo de los grandes feudatarios: una iniciativa sin grandes éxitos. Característica del gobierno de Constantino fueron las relaciones diplomáticas con las cortes extranjeras : la relación con Othon I; con Berengario II de Italia; con Abde-raman III de Córdoba. Particularmente importante era la visita de la princesa rusa Olga, viuda del príncipe Igor (entre 955-57). La princesa Olga fue bautizada por el Patriarca de Constantinopla, recibiendo el nombre de Elena y siendo el propio emperador el padrino. Este bautismo fue un paso decisivo para la evangelización del principado de Kiev.
El hijo de Constantino II, Romano II, subió al trono en el 959. No era un político, sino una persona del todo insignificante. Se enamoró de una mujer del todo inmoral, hija de un hospedero, que como emperatriz tomó el nombre de Teofane. Romano estaba totalmente sujeto al encanto de esa mujer, la cual tomó como primera medida obligar a la madre ya las cinco hermanas del emperador a ingresar en un convento.
Los asuntos del Imperio estaban en manos del general Nicéforo Focas, que provenía de una familia de ricos propietarios de Anatolia. Después de la muerte prematura de Romano II (963), Nicéforo se casó con la emperatriz Teófane llegando así a gobernar el imperio como emperador y a emparentar con la legítima dinastía Macedonia. Su elevación significaba al mismo tiempo una victoria para la aristocracia bizantina. A partir de ahora el gobierno central ya no luchará contra los ricos latifundistas, sino que Nicéforo protegerá a estos señores feudales contra los pequeños campesinos.
Ante Otón I, Nicéforo hizo oídos sordos a todas las súplicas de buenas relaciones, en particular se negó a conceder a Otón II una princesa Porfirogenita para que fuera su esposa, como era el deseo de Otón I ; debemos recordar en este episodio el maltrato a que se vio sometido el enviado de Otón I, Liudprando.
Nicéforo, después de los extraordinarios éxitos de sus campañas militares en Oriente, con la recuperación de Antioquía, y la conversión de Alepo en un estado vasallo, sabiendo de su potencial militar se interesó sobre todo en la guerra contra el Islam, que la concebía como una especie de misión sagrada. Quería que todos los soldados muertos en las batallas contra los musulmanes fueran considerados mártires.
La emperatriz Teofane se enamoró de otro general más joven, Juan Tzimiskes, que se convierte en su amante. Será la propia emperatriz la que prepare la muerte de su marido, Nicéforo en el 969. Con esta muerte, Juan Tzismiskes será el nuevo emperador (969-976), para ser reconocido como tal por la Iglesia Bizantina, fue obligado a hacer penitencia, a echar a Teófane del palacio, y castigar a los asesinos de Nicéforo. Sólo entonces el Patriarca le permitió el ingreso a la iglesia y la coronación. El historiador Ostrogorsky, escribe al respecto: "Esta Canossa bizantina no podía quedar sin consecuencias en las relaciones Iglesia Estado".
Para la historia de la Iglesia bizantina, vale la pena mencionar dos sucesos importantes del gobierno de Tzimiskes:
·       después de haber vencido a los rusos en 971 (se habían apoderado de Bulgaria); Tzimiskes ponía a Bulgaria bajo el dominio bizantino; la familia del Zar, fue llevada a Constantinopla y el patriarcado búlgaro, fue suprimido; se convirtió de nuevo en una extensión del poder bizantino.
·       la relación con Othon, cambió con Tzimiskes radicalmente; mandó a Roma, no la deseada princesa Porfirogenita, sino al menos su sobrina, Teofane, con la que Othon II se casó en 972. Así Juan Tzimiskes tuvo la mano libre en su guerra contra el califato de Bagdad; irrumpió en Tierra Santa, y no estando lejos de Jerusalén, pero no la atacó, regresó a Constantinopla enfermo de gravedad y murió (977).
Mientras, los dos hijos del emperador Romano II, Basilio y Constantino habían llegado a la mayoría de edad. Pero sólo Basilio II tenía interés por el gobierno y la capacidad para llegar a ser emperador. Reinó del 976 hasta 1025. Con él, el imperio bizantino llegó a su apogeo. Sólo en los primeros años debía plegarse a la voluntad de su tío, el eunuco Basilio Lecapeno, ministro omnipotente y sólo a su caída logró pensar en una política propia. Además, debió defenderse por doce años de los pretendientes al trono. En la última gran batalla, venció sólo con el apoyo del príncipe de Kiev, Vladimir, y el precio de esta ayuda fue la hermana Porfirogenita de Basilio, Ana, que después del bautismo de Vladimir, fue esposada con él.
Hasta ese momento ninguna princesa Porfirogenita se había casado con un extranjero. Era un extraordinario honor para el príncipe de Kiev; Y se entiende que la corte bizantina quiso no cumplir la promesa dada, después que había pasado el peligro. Sólo porque Vladimir amenazó los territorios bizantinos en Crimea (el resto del imperio bizantino en esa región; para hacer más presión a su petición) el emperador se resignó a entregar a la princesa. El matrimonio se llevó a cabo probablemente en el verano del 988: y ese fue el inicio de la cristianización de Rusia.
La tarea principal del gobierno de Basilio II era la campaña balcánica contra los búlgaros, que después de la muerte de Tzimiskes, se habían vuelto a liberar del dominio bizantino. Su jefe era Samuel, uno de los soberanos más grandes de toda la historia búlgara. Capital del nuevo reino búlgaro era la ciudad de Ocrida (se encuentra en la actual república de Macedonia -la ex-Yugoslavia-), en el límite con Albania. Así ven, que la actual república Macedonia era no sólo parte de Bulgaria, sino que llega a ser propiamente el centro. E incluso el nuevo patriarca búlgaro, después de la renovación del patriarcado, se estableció precisamente en Ocrida.
La lucha de Basilio II contra los búlgaros duró casi 30 años. Sus aliados eran los venecianos. La victoria decisiva sobre el ejército búlgaro se tuvo en 1004, no lejos de la ciudad de Skoplje, actual capital de Macedonia. La gran victoria de los bizantinos sobre los búlgaros: el zar logró huir, pero Basilio II festejó la victoria de un modo horrible, hizo cegar a todos los prisioneros (según las fuentes era 14000 y los mandó en grupos de cien, guiados por uno con un solo ojo); el pobre zar Samuel, se descorazonó al ver esta atrocidad y murió dos días después. Y Basilio recibió el nombre de Bulgaroctono, .matador de los búlgaros..
En 1018 este primer reino Búlgaro de la historia encontró su fin definitivo. El patriarcado de Ocrida fue degradado a arzobispado, con una cierta autonomía, lo que permitía al emperador bizantino meterse en los asuntos de la zona, sin el parecer del patriarca de Constantinopla. Serbia y Croacia quedaron como estados vasallos. Un segundo reino búlgaro no apareció hasta 1185. Por el momento toda Bulgaria era parte del imperio bizantino.









EL IMPERIO BIZANTINO

EL IMPERIO BIZANTINO


El Imperio bizantino se desarrolló a partir de los territorios orientales del Imperio romano, tras la caída de las regiones occidentales del mismo en el siglo V. La armonía inicial entre Iglesia y Estado permitió que la primera época del imperio (entre los siglos IV y VI) fuera de esplendor. Las Cruzadas sometieron a un esfuerzo excesivo los territorios de Bizancio durante el siglo XI y precipitaron la decadencia del Imperio. Constantinopla, la capital, fue saqueada en 1204 por los cruzados venecianos y conquistada en 1453 por los turcos otomanos.

Imperio bizantino es el término historiográfico utilizado desde el siglo XVIII para referirse al Imperio romano de Oriente en la Edad Media. La capital de este Imperio cristiano se encontraba en Constantinopla (en griego, Κωνσταντινούπολις, actual Estambul), de cuyo nombre antiguo, Bizancio, fue creado el término Imperio bizantinopor la erudición ilustrada de los siglos XVII y XVIII.
En tanto que es la continuación de la parte oriental del Imperio romano, su transformación en una entidad cultural diferente de Occidente puede verse como un proceso que se inició cuando el emperador Constantino I el Grandetrasladó la capital a la antigua Bizancio (que entonces rebautizó como Nueva Roma, y más tarde se denominaríaConstantinopla); continuó con la escisión definitiva del Imperio romano en dos partes tras la muerte de Teodosio I, en 395, y la posterior desaparición, en 476, del Imperio romano de Occidente; y alcanzó su culminación durante elsiglo VII, bajo el emperador Heraclio I, con cuyas reformas (sobre todo, la reorganización del ejército y la adopción del griego como lengua oficial), el Imperio adquirió un carácter marcadamente diferente al del viejo Imperio romano.
Algunos académicos, como Theodor Mommsen, afirman que hasta Heraclio existió el Imperio romano de Orientey después de este emperador hubo el Imperio bizantino, que duró hasta 1453. En efecto, Heraclio abandonó el antiguo título imperial de «Augusto» y poco después fue llamado basileus (palabra griega que significa 'rey' o 'emperador'), título que los gobernantes bizantinos llevarían hasta el final del Imperio. También reemplazó el latínpor el griego como lengua administrativa en 620 y, después de su reinado, el Imperio bizantino tuvo un marcado carácter helénico.
A lo largo de su dilatada historia, el Imperio bizantino sufrió numerosos reveses y pérdidas de territorio, especialmente durante las Guerras Romano-Sasánidas y las Guerras arabo-bizantinas. Aunque su influencia en África del Norte y Oriente Próximo había entrado en declive como resultado de estos conflictos, continuó siendo una importante potencia militar y económica en Europa, Oriente Próximo y el Mediterráneo oriental durante la mayor parte de la Edad Media. Tras una última recuperación de su pasado poder durante la época de la dinastía Comneno, en el siglo XII, el Imperio comenzó una prolongada decadencia durante las Guerras Otomano-bizantinas que culminó con la toma de Constantinopla y la conquista del resto de los territorios bajo dominio bizantino por los turcos, en el siglo XV.
Durante su milenio de existencia, el Imperio fue un bastión del cristianismo, y protegió a Europa Occidental del avance del Islam. Fue uno de los principales centros comerciales del mundo, estableciendo una moneda de oro estable que circuló por toda el área mediterránea. Influyó de modo determinante en las leyes, los sistemas políticos y las costumbres de gran parte de Europa y de Oriente Medio, y gracias a él se conservaron y transmitieron muchas de las obras literarias y científicas del mundo clásico y de otras culturas.

El término «Imperio bizantino»

«Imperio bizantino» es un término moderno que hubiera resultado sumamente extraño a sus antepasados, que se consideraban a sí mismos romanos, y a su Imperio el Imperio Romano. El nombre en griego original era Romania (Ρωμανία) o Basileía Romaíon (Βασιλεία Ρωμαίων; Imperio Romano), traducción directa del nombre en latín,Imperium Romanorum. Era denominado «Imperio griego» por sus contemporáneos de Europa occidental (debido al predominio en él del idioma, la cultura y la población griegas). En el mundo islámico fue conocido como روم‎ (Rûm, 'tierra de los Romanos') y sus habitantes como rumis, calificativo que por extensión acabó aplicándose a los cristianos en general, y en especial a aquellos que se mantuvieron fieles a su fe en los territorios conquistados por el Islam.
La expresión «Imperio bizantino» (de Bizancio, antiguo nombre de Constantinopla) fue una creación del historiador alemán Hieronymus Wolf, quien en 1557 —un siglo después de la caída de Constantinopla— lo utilizó en su obra Corpus Historiae Byzantinae para designar este período de la historia en contraste con las culturas griega yromana de la Antigüedad clásica. El término no se hizo de uso frecuente hasta el siglo XVIII, cuando fue popularizado por autores franceses, como Montesquieu.
El éxito del término puede guardar cierta relación con el rechazo histórico de Occidente a reconocer al Imperio bizantino como heredero legítimo de Roma, al menos desde que, en el siglo IX, Carlomagno y sus sucesores esgrimieron el documento apócrifo conocido como «Donación de Constantino» para proclamarse, con la connivencia del Papado, emperadores romanos. Desde esta época, en las tierras occidentales el título Imperator Romanorum ('Emperador de los Romanos') quedó reservado a los soberanos del Sacro Imperio Romano Germánico, mientras que el emperador de Constantinopla era llamado, de manera un tanto despectiva, Imperator Graecorum ('Emperador de los Griegos'), y sus dominios, Imperium Graecorum, Graecia, Terra Graecorum o incluso Imperium Constantinopolitanus. Los emperadores de Constantinopla nunca aceptaron estos nombres. De hecho, los pobladores bizantinos se declaraban herederos del Imperio romano y los emperadores de Constantinopla se enorgullecían de un linaje ininterrumpido desde Augusto.
El adjetivo «bizantino» adquirió después un sentido peyorativo, como sinónimo de «decadente», debido a la obra de historiadores como Edward Gibbon, William Lecky o el propio Arnold J. Toynbee, quienes, comparando la civilización bizantina con la Antigüedad clásica, vieron la historia del Imperio bizantino como un prolongado período de decadencia. Influyó seguramente también en esta apreciación el punto de vista de los cruzados de los reinos de Europa occidental que visitaron el Imperio desde finales del siglo XI.
La visión de los bizantinos como hombres sutiles y frívolos sobrevive en la expresión «discusión bizantina», en referencia a cualquier disputa apasionada sobre una cuestión intrascendente, seguramente basada en las interminables controversias teológicas sostenidas por los intelectuales bizantinos.1

Bizancio puede ser definido como un Imperio multiétnico que emergió como un Estado cristiano y terminó sus más de 1000 años de historia en 1453 como un Estado griego ortodoxo, adquiriendo un carácter verdaderamente nacional. Los bizantinos se identificaban a sí mismos como romanos, y continuaron usando el término cuando se convirtió en sinónimo de helenos. Prefirieron llamarse a sí mismos, en griego, romioi (es decir, pueblo griego cristiano con ciudadanía romana), al tiempo que desarrollaban una conciencia nacional como residentes de Romania.
El patriotismo se reflejaba en la literatura, particularmente en canciones y en poemas como el Digenis Acritas, en el que las poblaciones fronterizas (de combatientes llamados akritai) se enorgullecían de defender su país contra los invasores. Con el tiempo, el patriotismo se volvió local, porque no podía ya descansar en la protección de los ejércitos imperiales. Aun cuando los antiguos griegos no fueran cristianos, los bizantinos se enorgullecían de estos ancestros.
Aún en los siglos que siguieron a las conquistas árabes y lombardas del siglo VII y la consecuente reducción del Imperio a los Balcanes y Asia Menor, donde residía una muy poderosa y superior población griega, continuó este carácter multiétnico. A pesar de todo, desde el siglo IX se agudizó el proceso de identificación con la antigua cultura griega.
A medida que avanzó la Edad Media pasaron de referirse a sí mismos como romioi ('romanos') a helenoi (que tenía connotaciones paganas tanto como el de romios) ograekos ('griego'), término que fue usado frecuentemente por los bizantinos (tanto como romioi) para su autoidentificación étnica, en especial en los últimos años del Imperio.
La disolución del Estado bizantino en el siglo XV no deshizo inmediatamente la sociedad bizantina. Durante la ocupación otomana, los griegos continuaron identificándose como romanos y helenos, identificación que sobrevivió hasta principios del siglo XX y que aún persiste en la moderna Grecia.

Origen

Para asegurar el control del Imperio romano y hacer más eficiente su administración, el emperador Diocleciano, a finales del siglo III, instituyó el régimen de gobierno conocido como tetrarquía, consistente en la división del Imperio en dos partes, gobernadas por dos emperadores augustos, cada uno de los cuales llevaba asociado un «vice-emperador» y futuro heredero césar. Tras la abdicación de Diocleciano el sistema perdió su vigencia y se abrió un período de guerras civiles que no concluyó hasta el año 324, cuando Constantino I el Grande unificó ambas partes del Imperio.
Constantino reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó «Nueva Roma», pero se la conoció popularmente como Constantinopla ('La Ciudad de Constantino'). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una envidiable situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental.
Constantino fue también el primer emperador en adoptar el cristianismo, religión que fue incrementando su influencia a lo largo del siglo IV y terminó por ser proclamada por el emperador Teodosio I, a finales de dicha centuria, religión oficial del Imperio.
A la muerte del emperador Teodosio I, en 395, el Imperio se dividió definitivamente: Flavio Honorio, su hijo menor, heredó Occidente, con capital en Roma, mientras que a su hijo mayor, Arcadio, le correspondió Oriente, con capital en Constantinopla. Para la mayoría de los autores, es a partir de este momento cuando comienza propiamente la historia del Imperio bizantino. Mientras que la historia del Imperio romano de Occidente concluyó en 476, cuando fue depuesto el joven Rómulo Augústulo por el germano (del grupo hérulo) Odoacro, la historia del Imperio bizantino se prolongará durante aún casi un milenio.






El Imperio Romano de Oriente o bizantino, que comprendía la península balcánica, Asia Menor, Siria, Palestina y Egipto, único sobreviviente tras la caída Occidental del imperio en manos de los bárbaros en el año 476, a través de sus gobernantes, se propuso reconquistar la grandeza perdida, con la recuperación del territorio occidental.
El oriente pudo sobrevivir, merced a la posición estratégica y privilegiada de Constantinopla, su capital, poderosa y amurallada, fundada sobre la colonia griega de Bizancio, por el emperador Constantino. Su majestuosidad y su imponencia mostraban grandes palacios y edificios públicos, iglesias colosales, teatros, acueductos, anchas avenidas y baños públicos, lo que la convertían en centro de admiración y codicia entre los pueblos medievales.
El nombre de bizantino simboliza el triunfo de la cultura griega, sobre todo a través del idioma griego, que se impuso sobre el latín, y por ese motivo Bizancio no pudo ser totalmente reemplazada.
Esa ciudad era el centro comercial de valiosos productos que circulaban entre el Mar Negro y el mediterráneo, posibilitando el intercambio entre Europa, Asia y África.
Se importaban sedas, perlas y especias de China, Mesopotamia e India. De Siria y Persia ingresaban telas y tapices, de África, oro y marfil y de Rusia, pieles y miel. Se exportaban artesanías y fundamentalmente sedas. Como moneda utilizaban el besante o bizantino, hecha de oro.
Culturalmente era notable la inflencia helenística, aunque con aportes romanos, cristianos y orientales.
Constantino elegido por sus tropas para ocupar el poder, adoptó poco antes de su muerte la religión cristiana como religión oficial del Imperio Romano para lograr su unidad.
El mundo cristiano se dividía entre los arrianos, considerados herejes por la iglesia y los seguidores de ésta. Sus diferencias trataron de resolverse en el concilio de Nicea (año 325).
En el año 527, asumió el poder el que sería el más brillante de sus emperadores: Justiniano, quien se propuso reunificar el imperio bajo su autoridad.
Dada la carencia de uniformidad legislativa, ordenó su compilación, culminando la obra codificadora iniciada en el siglo IV.
La sanción del Corpus Iuris Civilis, obra ciclópea que recopilaba el derecho vigente, lo coloca como el padre del derecho de numerosos estados europeos, sobre los que ejerció su influencia. Comprendía el Código, recopilación de leyes, el Digesto o Pandectas, recopilación de Iura, que eran las opiniones de juristas romanos, las Institutas, manual de Derecho destinada a estudiantes y las Novelas, con normas posteriores a la sanción del Código.
Reorganizó el Estado, y creó un sistema eficiente tributario y militar. Colocó la iglesia bajo su dominio (cesaropapismo) y se convirtió en un monarca teocrático.
Construyó en Constantinopla la imponente iglesia de Santa Sofía y los mosaicos de Rabena, en Italia.
Con el objetivo de reconquistar el imperio occidental, selló la paz con Persia, cuyo general, Belisario, tomó el norte de África, Córcega, Cerdeña y las Islas Baleares, ocupado por los vándalos, arrebató Italia a los ostrogodos y despojó a los visigodos del suroeste de España.
A la muerte de Justiniano, todas las posesiones readquiridas fueron nuevamente perdidas, a manos de los lombardos, los visigodos, los eslavos y posteriormente de los árabes, los ávaros, los búlgaros, para culminar con la invasión de los turcos que pusieron fin al Imperio Bizantino en el año 1453.












LA IMPORTANCIA DE LA IGLESIA


LA IMPORTANCIA DE LA IGLESIA



La Iglesia no es solamente la casa de Dios viviente, sino que también es la columna y baluarte de la verdad; quiero hablarle acerca de la Iglesia, la importancia de la Iglesia.
La Iglesia es un cuerpo local de creyentes, bautizados, los cuales están asociados por medio de la fe y con fraternidad en el Evangelio. Observan las dos ordenanzas de Cristo, se someten a las enseñanzas de Él y procuran anunciar el Evangelio hasta los fines de la Tierra. Pero en la Biblia, la Iglesia es un cuerpo local de creyentes.
Una Iglesia Bautista es una Iglesia basada en los principios señalados en el Nuevo Testamento, no es perfecta, pero desea ser obediente a lo establecido en las Escrituras. Tiene un gobierno democrático bajo el Señorío de Cristo, es un cuerpo autónomo, los miembros son todos igualmente responsables, sus oficiales de acuerdo a las Escrituras, son los Pastores y los Diáconos.
Quiero hablar acerca del origen de la palabra “Iglesia.” El Nuevo Testamento fue escrito en griego, en este idioma, la palabra Ecclesia literalmente significa “los llamados afuera”, es decir, los que fueron llamados del mundo y puestos dentro del grupo con características particulares. El uso común de la palabraecclesia significaba asamblea, una congregación; para que una asamblea sea una asamblea de Cristo, Cristo tiene que ser el centro de esa reunión. Entonces, como los cristianos se reunían, le empezaron a llamar a la asamblea, la congregación de Cristo, la Iglesia de Cristo.
Hoy en día, hay organizaciones que han tomado el nombre de Iglesia de Cristo, entonces cuando hablamos de Iglesia de Cristo no necesariamente estamos hablando de todas las Iglesias que son netamente cristianas, pero en aquel tiempo, la Iglesia era muy simple, muy común, y entonces el grupo de cristianos se llamaban así, cristianos, o también les decían “los del camino.”
Pero la palabra Iglesia significa Congregación, los llamados afuera del mundo y puestos en un grupo separado, obviamente para la edificación, la adoración y la alabanza y para someterse a las enseñanzas del Señor Jesucristo.
La Iglesia no es un edificio, la Iglesia son las personas, los creyentes que se reúnen en esa asamblea.
La palabra Iglesia se encuentra 115 veces en el Nuevo Testamento, 99 veces se refiere a la Iglesia local. Hoy en día muchos hablan de la Iglesia Universal, y no estoy hablando de esos farsantes que están en el centro de Los Ángeles, que le han puesto Iglesia Universal, que ya se dieron tan mal nombre que ya hasta cambiaron su nombre a Catedral de la Fe… no estoy hablando de esto. Estoy hablando de que algunos creyentes legítimos, hablan y enseñan acerca de una Iglesia Universal que es compuesta por todos los creyentes, o le llaman también El Cuerpo Místico de Cristo.
Ahora, yo creo que no sólo en una Iglesia local hay creyentes, obviamente en cada Iglesia local hay creyentes, pero Dios intentó que cada quién se reuniera y ejercitara sus dones dentro del marco de la Iglesia local.
Un día, el Señor nos va a llamar a su presencia, cuando Él venga en Su segunda venida, desde las nubes va a llamar y nosotros, los que somos creyentes vamos a subir con el Señor, de todas las Iglesias, de todas las congregaciones, de todo lugar, de todos los sabores habidos y por haber, mientras tengan su fe en Cristo Jesús, aunque tengan diferente doctrina, van a ser llamados y vamos a ir a la presencia del Señor; pero eso va a suceder cuando Cristo venga en Su segunda venida, en el presente, aunque colaboramos y trabajamos, realmente no somos miembros de una Iglesia Universal, sino que cada quien es miembro de su Iglesia local.
Entonces, la Iglesia es un grupo de creyentes reunidos. Nosotros somos una asamblea de cristianos, por eso, las Iglesias Bautistas se dicen en plural, y no se dice Iglesia Bautista, para eliminar el concepto de una madre Iglesia. Por eso nosotros somos independientes, nuestra Iglesia es una Iglesia bíblica, Bautista, fundamental, independiente. Bautista porque tiene ciertas características. Bíblica, porque creemos en la Biblia como la única regla para nuestra fe y nuestra práctica. Fundamentalista, porque somos lo básico, lo fundamental: todo lo que hacemos o decimos lo hacemos de acuerdo a la palabra de Dios. Esto no quiere decir que no creemos en el Espíritu Santo, pero creemos en la autoridad de la palabra de Dios, incluso cuando interpretamos las Escrituras lo hacemos desde el punto de vista literal, gramático, cultural, y la interpretamos por lo que dice, no andamos buscando ninguna enseñanza mística detrás de lo que dice, así como dice, así es.
Independiente, porque no pertenecemos a ninguna asociación, si me permiten decirlo así: nosotros nos rascamos con nuestras propias uñas. La gente piensa que porque somos Bautistas, pertenecemos a una asociación y que te respaldan, como tenemos programa de televisión, la gente supone que estamos respaldados por la Asociación Bautista del Sur, o la Americana, pero nosotros somos independientes, no tenemos nadie por encima de nosotros, así fue en el principio: el único que está sobre las Iglesias es Jesucristo. Cada congregación es capaz de manejarse por sí misma e independiente de las demás. Creemos en una Iglesia local y en una Iglesia autónoma.
¿Quién es el fundador de la Iglesia? El fundador de la Iglesia es Jesucristo mismo. Tomen en cuenta esto, pues hay gente no bautista, no fundamentalista que cree que la Iglesia inició el día de Pentecostés. Nosotros no creemos esto ¿por qué no lo creemos? porque no hay ninguna evidencia bíblica.
Les recuerdo que la Iglesia Católica cree que quien fundó la Iglesia no fue Cristo, sino el Papa, el que dicen fue primer Papa, que fue Pedro, lo creen porque Pedro predicó el día de Pentecostés, y como 3 mil fueron salvos, 3 mil se añadieron a la Iglesia, ellos dicen que ahí comenzó la Iglesia, pero yo les voy a probar ahora, con 5 pruebas contundentes, que fue Cristo quien fundó la Iglesia.
Nosotros los Bautistas no somos protestantes, nosotros los Bautistas creemos que Cristo fundó la Iglesia, Él es el fundamento, Él es la roca, sobre Él se edifica la Iglesia.
A continuación se presentan cinco razones bíblicas por las cuales, nosotros los Bautistas creemos que Jesucristo es el fundador de la Iglesia.
Número uno: Cristo dijo: “y sobre esta roca, edificaré mi Iglesia.” La roca no es Pedro, es Cristo. Eso está en Mateo 16:18. En 1 Corintios 10:4 dice: “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.” La roca es Cristo. Y Él dice “sobre esta roca, edificaré mi Iglesia”, la Biblia claramente enseña que el fundamento es Cristo y que nadie puede poner otro fundamento. 1 Corintios 3:11 y Efesios 2:20 dicen que nadie puede poner otro fundamento. Es claro que nadie puede poner otro fundamento: el Fundamento es Cristo.
Número dos: Cristo dio instrucciones a la Iglesia, obviamente ya estaba establecida, los discípulos sabían de qué estaba hablando, en Mateo 18:15, él dio instrucciones a la Iglesia. ¿Si la Iglesia inició el día de Pentecostés por qué estaba dando instrucciones antes del día de Pentecostés? Mateo 18:15-18 dice: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.”
Si Cristo está hablando de algo que no existía, ¿para qué lo hablaba? Y no lo dice como algo que deban hacer en el futuro, sino que “Háganlo ya.” Ustedes van a alguien y no se arrepiente, entonces tráiganle a un testigo, si no se arrepiente, entonces tráiganle a la Iglesia. Si no hubieran sabido de qué estaba hablando, habrían dicho: “Señor, ¿qué es eso de la Iglesia? ¿De qué estás hablando?” Bueno, es que ellos ya sabían de qué estaba hablando, porque la Iglesia fue establecida en el ministerio de Cristo Jesús.
Número tres: Los miembros fueron añadidos a la Iglesia el día de Pentecostés, obviamente, a una Iglesia ya existente, en Hechos 2:41 dice: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.” ¿A qué se añadieron? No podemos ir más allá, pero se añadieron a algo.
Si Cristo es la Roca, es el Fundamento, y Él habló a los Apóstoles de cómo debían disciplinar al hermano que no se arrepintiera; que debían traerlo a la Iglesia -y  ellos ya sabían de qué estaba hablando, – y ahora dice que en el día de Pentecostés, cuando Pedro predicó; no dice que ellos fueron los primeros miembros de la Iglesia, dice que fueron añadidos. Entonces, no necesitas ser muy inteligente para entender que fueron añadidos a algo, ¿a qué fueron añadidos? a la asociación, a la corporación. La única razón de pensar es que fueron añadidos a la Iglesia, al compañerismo, a la congregación, a la asamblea de los creyentes, porque el versículo 42 nos dice: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Porque estaban reunidos fueron añadidos a la Iglesia.
Número cuatro: La Iglesia no comenzó el día de Pentecostés, porque todos los elementos para una Iglesia local ya existían antes de Pentecostés.
Primeramente, ya tenían el mensaje de salvación, como podemos ver en Lucas 9:2 y 6. Quiero que ustedes sepan qué es lo que enseña la Biblia acerca de la Iglesia, esto es elemental, básico, pero esto no lo enseñan muchos, por eso nadie entiende lo que es la Iglesia en sí: “Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.” “6Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.” Esto fue antes de Pentecostés.
En Mateo 28, Él da la gran comisión, pero desde Lucas 9 ya los estaba mandando a predicar el Evangelio. Sanaban a las personas para darle credibilidad al mensaje que ellos predicaban. Entonces, ya había Evangelio, ya había mensaje de salvación.
Los elementos de que ya tenían la iglesia antes del día de Pentecostés: a) primeramente ya tenían el mensaje de salvación; b) la gran comisión ya había sido dada, Mateo 28:19-20, eso fue antes de Pentecostés; c) ya había miembros salvos y bautizados después de haber creído en Jesucristo, Juan 4:1-2, para que alguien sea miembro de una Iglesia tiene que ser salvo y escrituralmente bautizado, antes de Pentecostés ya había miembros salvos y escrituralmente bautizados; d) ya había un gobierno en la Iglesia, hubo una sesión de negocios, en Hechos 1:15-26, se narra que tuvieron una reunión de negocios, ¿qué trataron en la reunión? estaban tratando quién iba a sustituir a Judas que había sido el traidor, se reunieron los hermanos, dice que echaron suerte, hubo alguna votación y dice que salió un tal Matías, que aunque Dios no aprobó esa junta, sin embargo, ¿por qué tuvieron esa junta de negocios? porque ya había un grupo reunido, porque ya desde hacía tiempo se estaban reuniendo, porque era una asamblea de cristianos, que se llamaba Iglesia, asamblea de creyentes, y ahí trataron el negocio de quién iba a sustituir a Judas.
Segundo, ya tenían servicios públicos en la Iglesia, Juan 20:19, Hechos 1:4, Hechos 1:14-15, estaban reunidos orando, estaban unánimes orando, estaban teniendo servicios, se estaba enseñando la palabra de Dios, se estaba predicando la Palabra, se estaba orando, se estaba esperando la llegada del Espíritu Santo para que les diera el poder de predicar el Evangelio de Cristo Jesús, Hechos 1:8 dice: “pero recibiréis poder [...] y me seréis testigos.” Ellos se reunieron, esperaron la promesa y tenían servicios públicos, ¿cuántos había reunidos en el aposento alto? ciento veinte. Las dos ordenanzas de la Iglesia, ya habían sido dadas y eran practicadas, en Juan 4:2, en Mateo 26:26-29 ya estaban las dos ordenanzas ¿cuáles son las dos ordenanzas? el Bautismo y la Santa Cena. Ya lo estaban practicando antes del día de Pentecostés, estas cosas fueron dadas a la Iglesia, por esto, hoy en día nosotros practicamos el bautismo de creyentes, y practicamos la Santa Cena, porque fueron ordenanzas dadas a la Iglesia y fueron dadas antes del día de Pentecostés.
Número cinco: La Iglesia, definitivamente comenzó en los días del ministerio de Jesucristo en este mundo, cuando escogió a los Apóstoles de entre los discípulos, y los puso, dice la palabra de Dios, dentro de la Iglesia y justo ahí, en ese momento, comenzó la Iglesia, Lucas 6:12-13 dice: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles.”
1 Corintios 12:28-31 nos dice: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 31Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.” Y el capítulo 13 habla de la preeminencia del amor, en otras palabras: “no busques tantos dones, busca el amor”, pero ese es otro tema.
Dice que puso Dios en la Iglesia primeramente ¿qué? apóstoles, cuando él se fue a orar, de entre los discípulos escogió ¿a quiénes? a los Apóstoles y ¿a quiénes puso primero? a los Apóstoles. Y aquí dice, en la Primera de Corintios, que los puso en la Iglesia. O la Biblia se contradice o la Iglesia comenzó cuando estaba Cristo aquí en la tierra, y a los primeros que puso en la Iglesia fue a sus Apóstoles, quiere decir que la Iglesia comenzó cuando llamó a los Apóstoles. Ellos son los pilares, las columnas de la Iglesia Cristiana.
En Apocalipsis, dice la palabra de Dios que allá en el Gran Trono va a haber 24 personas, algunos teólogos dicen que van a ser los doce apóstoles y los doce patriarcas de las doce tribus de Israel, no lo sé, pero tiene mérito, porque Dios va a tratar y ha tratado con su Iglesia, con su congregación en su Antiguo Testamento con los doce patriarcas, o más bien príncipes de las tribus de Israel, y va a tratar con los doce apóstoles que fueron las columnas de la Iglesia Cristiana.
¿Por qué tanta insistencia en esto? Porque nosotros los bautistas creemos que Cristo es el fundamento, que Cristo es la roca y que Cristo es la cabeza de la Iglesia. Que Él comenzó la Iglesia y sobre Él se edifica la Iglesia. Nadie puede poner otro fundamento, la Iglesia no comenzó en Pentecostés, la Iglesia no fue comenzada por Pedro, Pedro no fue el primer Papa. Algunos teólogos llegan a decir que ni siquiera podemos encontrar evidencia de que Pedro estuvo en Roma, jamás. Quien estuvo en Roma fue Pablo, pero bueno, eso lo dejamos para que los teólogos discutan, yo me quedo con lo que dice la Biblia, y mi Biblia me dice que fue Cristo quien comenzó la Iglesia.
Hemos estudiado hasta hoy qué es una Iglesia, un cuerpo local de creyentes bautizados que están asociados por medio de la fe y con fraternidad en el Evangelio, y que la palabra Iglesia es asamblea. Cuando es una Iglesia de Cristo, entonces es una asamblea que se ha apartado y que ha ido afuera para adorar el nombre de Cristo Jesús, los creyentes en Cristo. La Iglesia no es el edificio, la Iglesia somos nosotros los creyentes. Sigamos adelante: el fundador de la Iglesia es Jesucristo.
Continuemos con cosas más personales: “¿Pastor, de dónde viene el nombre de bautistas?” Nosotros somos bautistas, vivimos en días donde nadie quiere identificarse por lo que es, no queremos, dice la Iglesia Interdenominacional ¿qué es una Iglesia interdenominacional? es una congregación, a lo mejor es Iglesia, donde todo se vale, porque no quieren identificarse con algo. Nosotros, los bautistas, no nos avergonzamos del apodo “bautistas.” ¿Por qué es un apodo? Porque nosotros no nos pusimos Bautistas, pero orgullosamente aceptamos el apodo de bautistas, ¿por qué? porque el nombre te identifica con algo.
Nosotros hacemos énfasis en la doctrina, ¿por qué? porque es la doctrina encontrada en la palabra de Dios. Cuando alguien dice “yo no enfatizo doctrina” es porque no tiene doctrina, y si tienes doctrina y no la enfatizas es porque no le quieres patear los callos a los demás, pero como nosotros somos independientes, podemos hablar libremente de estas cosas.
Yo llevo con orgullo mi apellido, yo no me avergüenzo de quién soy, yo no quiero ambiguamente que digan “aquél cuate”, no, Luís Parada. Yo no quiero que digan tampoco nada más cristiano “es cristiano, es evangélico”, no, ¿qué clase de cristianos somos?, ¿qué clase de evangélicos somos?, ¿de los que todo se vale?, ¿de los que todo se creen? ¿”dame la mano y mi hermano serás”?, ¿o decimos con toda libertad que esto es lo que creemos? No nos avergonzamos, somos una Iglesia Bautista.
Ya quedó establecido que Jesucristo fundó la Iglesia, al principio a los creyentes se les conoció, o se les apodó por diferentes nombres, por ejemplo, en Antioquia, dice Hechos 11:26 se les llamó cristianos. La palabra cristiano quiere decir, fíjese, la palabra al final de cristiano es la misma que al final de enano, aunque usted no lo crea, lo que quiere decir: “un pequeño Cristo”, es un buen nombre. Porque los primeros creyentes, imitaban tanto a Cristo, que los que los miraban decían: “oh, mira, parece un pequeño Cristo”, porque ellos no creían ser Cristo, pero imitaban a Cristo, y los enemigos les dijeron “pequeños Cristos.” Por eso les llamaban cristianos.
También en Hechos 9:2, Hechos 19:19, Hechos 19:23, Hechos 22:4, Hechos 24:14, Hechos 24:22 y Juan 14:6, ahí se nos enseña que a los creyentes se les llamaba: “los del camino”, ¿por qué se les llamaba los del camino? porque Cristo dijo: “Yo soy el Camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino por mí.”
De tal manera, que los enemigos siempre han apodado a los creyentes. Hoy en día ¿cómo nos dicen? como nosotros decimos Aleluya, pues nos dicen “los aleluyas.” Como predicamos el Evangelio, erróneamente nos dicen “evangelistas.” No somos evangelistas. En Centroamérica nos dicen “los evangélicos”, ¿por qué? porque creemos en el Evangelio.
Entonces, la Iglesia Bautista no siempre se ha conocido o llamado Bautista, los bautistas de la actualidad, tenemos un parentesco con los creyentes del pasado no debido al nombre, sino debido a la doctrina y a la práctica del Nuevo Testamento. Hay grupos que no se llaman bautistas pero son bautistas, o como dicen ellos: “no sabemos si esta palabra es correcta, pero somos bautísticos.” Lo que quieren decir es: “no somos bautistas, pero creemos y practicamos todas las creencias de los bautistas.” ¿Por qué somos iguales? porque sacan sus enseñanzas de la Palabra de Dios.
Pero, regresando a nosotros, ha habido Iglesias Neotestamentarias en todos los siglos que han practicado las doctrinas que los bautistas practican hoy en día. El linaje de las Iglesias Bautistas es doctrinal y espiritual, los bautistas no son protestantes, los bautistas nunca hemos sido parte de la Iglesia Católica y nunca hemos estado dentro de la Iglesia Católica.
Como somos evangélicos nos llaman protestantes, pero si usted estudia un poco de historia acerca del movimiento protestante, fueron varios los caudillos que promovieron este movimiento, protestaron contra la Iglesia Católica, es más, eran monjes dentro de la Iglesia Católica.
Quizá el más moderno y del que todos saben es Martín Lutero, que fue el que abiertamente protestó contra la Iglesia y clavó su tesis ahí, en la puerta de su iglesia y se armó un gran alboroto. Pero él siempre siguió siendo sacerdote, muchas de sus doctrinas siguieron siendo de la Iglesia Católica Romana. Alguien dijo: “cuando estudies a Martín Lucero estudia su vida, pero no estudies su doctrina, porque su doctrina seguía siendo católica romana”, ¿por qué? porque él protestó contra algunas doctrinas, pero adoptó lo demás de la Iglesia.
Nosotros los bautistas, aunque no se llamaban bautistas, fuimos perseguidos, porque nunca nos conformamos a la Iglesia, porque fuimos fieles al Nuevo Testamento. Incluso Martín Lutero, persiguió y asesinó a cristianos, porque Martín Lutero siendo alemán, él instituyó y ayudó a instituir la Iglesia Protestante de Alemania, o la Iglesia Luterana, la Iglesia Anglicana en Inglaterra. Muchas veces se opusieron a la Iglesia Católica Romana debido a los gobiernos, a los reyes, que no querían someterse a otro rey, o al Papa, que el Papa dominó todo lo que es Francia, Inglaterra, Irlanda, España; el Papa daba órdenes a los reyes, era una cosa horrible, de tal manera que la Iglesia Anglicana, la Iglesia de Inglaterra protestó contra el Papa y de ahí salieron otras Iglesias, como la Presbiteriana, de ahí sale también la Wesleyana, todos ellos son protestantes.
Pero había una línea de creyentes, hombres y mujeres, fieles a la palabra de Dios, que no se llamaban Bautistas, pero tenían la misma creencia que los Bautistas tenemos hoy en día. Por eso nosotros no somos protestantes.
Nosotros, tenemos raíces espirituales en la Iglesia primitiva en Jerusalén, la cuál fue fundada por Jesucristo mismo, yo digo, la Primera Iglesia Bautista de Jerusalén, porque nosotros tenemos las mismas enseñanzas de la Iglesia primitiva. No se llamaban bautistas, se llamaban simplemente cristianos. A mí me gustaría simplemente llamarme cristiano hoy en día, pero porque los nombres tienen significados, yo quiero que me identifiquen como bautista porque nosotros ya sabemos qué creemos los bautistas.
En el Siglo XVI, se nos llamó anabautistas, por eso algunos dicen que la Iglesia bautista comenzó en el siglo XVI, nos quieren poner en la categoría de las Iglesias nuevas que comenzaron en el siglo XVI, pero si nosotros seguimos nuestro rastro, llegamos hasta Jerusalén, por nuestras prácticas, por nuestras creencias.
Pero en el siglo XVI se nos llamaba anabautistas. ¿Por qué se nos llamaba así? Anabautista significa “rebautizador”, o “rebautizante” si se puede usar la palabra; pero se nos llamaba rebautizadores por insistir en que el bautismo es una ordenanza solamente para los creyentes.
Resulta que en la Iglesia católica y protestante, bautizan a los bebés, los Bautistas no lo hacemos, de tal manera en que cuando alguien acepta a Cristo ¿qué hacemos? lo metemos al bautisterio. Y la gente dice: “¡pero yo ya me bauticé!” ¿Cuándo se bautizó? -”Cuando era un bebé.” Bueno, ¿cuando usted se bautizó ya era un creyente en Cristo? -”Claro que no, ¡porque era un bebé!” Entonces tu bautismo no vale, tienes que bautizarte. Y nos dice la gente: “¿Me tengo que volver a bautizar?” No. no te están volviendo a bautizar. Nunca te bautizaron, solamente te echaron unas gotas de agua en la frente y tuvieron una gran pachanga, pero tú como bebé no sabías lo que estaba pasando.
Entonces, nosotros los bautistas insistimos en que una persona una vez que acepta a Cristo, debe de bautizarse, y por eso nos apodaron rebautizadores, anabautistas. Pero no nos gustaba esto de “ana”, y entonces nos quitamos el sobrenombre de rebautizadores, y orgullosamente aceptamos ahora el sobrenombre de bautistas, porque no estamos rebautizando, nosotros no creemos en rebautizar. Si tú ya eres bautizado en una Iglesia de misma fe y práctica, eres un bautista, tienes la misma fe que nosotros, practicas lo mismo que nosotros, y fuiste bautizado por inmersión, sumergido, metido bajo el agua ¿qué es lo que quiere decir? no te vamos a volver a bautizar.
Cuando hay hermanos que vienen de otras Iglesias, de la misma fe, de la misma práctica, que creyendo en la fe de Cristo han sido sumergidos, metidos en agua, no se tienen que volver a bautizar, porque no creemos en rebautizar. Por eso nos quitamos el sobrenombre de anabautistas o rebautizadores y nos llamamos solamente bautistas, porque creemos nosotros que no te estamos rebautizando, te estamos realmente bautizando escrituralmente.
A propósito, entre paréntesis, si ustedes se han bautizado en una Iglesia local que cree que la salvación se pierde, ustedes deben de volverse a bautizar, porque usted no es salvo, porque usted no puede ser salvo y creer que puede perder esa salvación, que es dada por fe, por gracia en la fe de Cristo Jesús. Usted puede fallar pero Dios no le va a fallar, entonces usted debe de bautizarse.
Pero bueno, orgullosamente, somos Bautistas. Unos dirán: “Hay, pero eso divide.” No. Eso identifica. ¿Por qué tenemos miedo de decir lo que somos?, ¿por qué es que a tanta gente le preguntan en las Iglesias “y ustedes qué creen” y no pasan de hablar en lenguas y de santidad y sólo eso saben?, porque no les enseñan doctrina, pregúntenle a su Pastor ¿qué es lo que creemos nosotros?, ¿cuáles son nuestras doctrinas?
Cuando uno conoce la doctrina, conoce la Palabra. La doctrina te separa. Pero si yo digo: “no hago énfasis en doctrina” es porque no tengo doctrina. Algunos no aprecian lo que yo he dicho ahora, pero yo te propongo que al menos deberías de apreciar que te decimos lo que somos y lo que creemos. No tenemos que esconder absolutamente nada.
¿Cómo funciona una Iglesia Bautista? La Biblia enseña que todo debe hacerse decentemente y con orden. No voy a hacer un recuento exhaustivo de la historia de la Iglesia Bautista, pero en las librerías pueden encontrar un libro que se llama “El Rastro de la Sangre”, puede ver ahí toda la historia de la Iglesia Bautista.
Veamos entonces en 1 Corintios 14:40, que nos dice: “pero hágase todo decentemente y con orden.”Entonces, en una Iglesia Bautista, todo se hace decentemente y con orden. En realidad, las Iglesias Bautistas se caracterizan por hacer las cosas en orden, y aunque asistan personas que les gusta el desorden, en la Iglesia no se siente. E interpretan el orden como que no es espiritual “muy rígido”, dicen: “Es que ahí el Pastor es muy estricto.” Un Pastor Bautista es obediente al mandato de Dios, que todo debe hacerse decentemente y con orden. Me gustaría que tuvieran orden, el problema es que no lo hacen ni decentemente. ¡Cuántas tranzas hacen! Cualquiera se para y renta un cuartito allá y pone su Iglesia. No hay preparación, no hay estudio, se enojan con el Pastor y se va un grupo y comienzan su Iglesia, y ponen de Pastor a alguien que no tiene ninguna enseñanza, ningún entrenamiento, no tiene la unción del Espíritu Santo, no son llamados por el Señor, no tienen conocimiento de la Biblia, no respetan la Biblia, y por eso es que no se hacen las cosas decentemente, y es por eso que no se hacen las cosas con orden.
Me preguntan a veces ¿es usted Pastor? sí, ¿qué clase de Pastor? Bautista. ¿Sabe usted qué dicen? “¡Ah! Ustedes son bien ordenados.” ¿Por qué? ¿Porque somos mejores? No. Porque si la Biblia dice “háganlo todo decentemente y con orden” voy a hacerlo todo decentemente y con orden.
Pero vamos a ver entonces cómo funciona una Iglesia Bautista.
Primero: Su gobierno es Eclesiástico, es democrático, es la congregación de miembros la que decide, por mayoría de votos, los asuntos de interés general, todo se somete a la autoridad de la Iglesia local que es la membresía, por eso es que existen las reuniones anuales, por eso cuando hay algún asunto importante venimos a la Iglesia y la Iglesia vota, dice “estamos de acuerdo.”
Cuando hay una tremenda armonía entre los líderes y la Iglesia, no hay ningún problema, pero hay lugares donde no la hay y eso es peligroso, porque si los miembros andan en la carne y no en el espíritu, y si no hay confianza de la membresía hacia el Pastor, eso causa divisiones.
Tristemente, hay Iglesias bautistas en que el Pastor se convierte en un empleado de la Iglesia, en un asalariado. Ya sabemos claramente que la Biblia dice que el Pastor no es un asalariado, el Pastor es el hombre de Dios, el varón de Dios, que Dios ha puesto ahí. Pero el varón de Dios que sabe que Dios lo ha puesto ahí, toma en cuenta a la Iglesia para que la Iglesia participe.
Pero también, cuando el Pastor está convencido de algo, y él dice: “esto es lo que Dios quiere”, aunque la congregación esté en contra, la congregación debe ceder a la autoridad pastoral, y a algunos no les gusta eso, pero incluso aquí hay controversia en esto pues hay Pastores Bautistas que dicen: “yo soy el que manda aquí y punto”; y eso más que ayudar a la Iglesia ha destruido a las Iglesias.
Yo creo en la autoridad pastoral, yo creo firmemente en eso, pero también creo que debe tomarse en cuenta la membresía de la Iglesia. ¿Por qué? Porque lo debemos hacer en orden. Queremos que la Iglesia sepa lo que está pasando, que sepa porqué hacemos lo que hacemos, y no estén ignorantes de lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo.
Segundo. Los oficiales son dos en la Iglesia local: Los Pastores y los Diáconos.
Los Pastores son llamados por la Iglesia local. Yo sé que hay diferencias cuando una Iglesia es nueva: el Pastor va y comienza la obra, es enviado por una Iglesia local, él comienza a ganar almas para Cristo, comienza a entrenar a los convertidos y él es el Pastor fundador. La Iglesia no lo llamó a él, él salió a buscar almas y fundó una Iglesia; pero si ese Pastor se retira, fallece, se va… la Iglesia tiene que buscar un Pastor, tienen que orar, tienen que ayunar, tienen que, con un espíritu de humildad, pedir al Señor que les dirija para buscar un hombre de Dios, y para que Dios envíe ahí un hombre de Dios, pero una vez que el hombre está ahí, la Iglesia se somete a la autoridad del varón de Dios.
Los requisitos, se encuentran en 1 Timoteo 3:1-7, en Tito 1:5-9. El cargo del Pastor también recibe otros nombres, como “anciano”, que quiere decir Presbítero en griego, según Hechos 20:17; en otros lugares se les llamó “obispos”, Hechos 20:28. Oiga bien eso: el Pastor merece respeto, admiración, amor y consideración debido a su cargo según Hebreos 13:7, y según Hebreos 13:17 y según 1 Timoteo 5:17. El Pastor es la autoridad espiritual dentro de la Iglesia, es ungido por el Señor y debe ser apoyado por su Iglesia.
Ahora, yo no creo que encontraría a un Pastor en desacuerdo con eso, pero los miembros, ¡qué difícil es a veces para la Iglesia someterse a la autoridad pastoral! Pero tengo que decir esto, hay Pastores que han abusado de su autoridad pastoral, y aquí viene el balance, para no abusar de mi autoridad pastoral, se toma en cuenta a la Iglesia. En asuntos como “vamos a vender el edificio”, no puede decir nada más el Pastor: “¡ya vendí el edificio, hermanos!” Hay Pastores que lo han hecho, y ha habido abuso de la autoridad pastoral, por eso es que los miembros se han puesto ariscos, y entonces no dejan que el Pastor tenga ninguna autoridad, le dicen: “tú vas a trabajar para nosotros, te vamos a pagar un salario y aquí tú no mandas, la congregación manda.” Tienen de empleado al Pastor. El Pastor no sabía que eso era así: “lo vamos a poner quieto” nada más.
Pero te vas a enfrentar a un gran problema, ¿por qué?, ¿porque el pastor es un dictador? no, porque hay miembros que han entendido que la Iglesia tiene autoridad, pero han entendido también la autoridad pastoral. Y a propósito está bien fácil, ¿quieren que yo me vaya? Dejen de venir todos un domingo. Un domingo no venga nadie y yo perfectamente entenderé que ya no me quieren de pastor. Pero mientras haya locos que vienen a escuchar esto, el que se va a ir es otro. “Pastor, eso es ser dictador”, no hermano, eso es seguir la dirección de la mayoría. Y a propósito, si cada semana se me están yendo miembros, hay algo mal, estoy haciendo algo mal, porque si hay una buena armonía entre el Pastor y la Iglesia, los miembros no tienen que irse, al contrario, están viniendo miembros.
Pero el Pastor no enseña eso porque van a abusar. -”Yo no voy a enseñarle eso a los miembros, porque todos los miembros me van a correr.” ¿Por qué tenemos miedo?, ¿quién nos llamó? yo creo que Dios me puso aquí, yo no tengo porqué tener temor de un hermano, de una hermana que tenga talentos, que tenga dones y que los esté usando, ¿por qué, si Dios me puso aquí? Si Dios me puso aquí, Él me va a mantener aquí, si Dios quiere que vaya a otro lugar, Él me va a llevar a otro lugar. Pero entonces, tiene que haber respeto, tiene que haber consideración al Pastor.
Los Diáconos, el término griego significa: “servidor de mesas.” Los Diáconos no eran líderes, eran servidores, hermanos que se habían ganado la confianza de los miembros de la Iglesia a través de su buen testimonio.
En California, las leyes requieren que en una organización como esta, que es non-profit, organización libre de lucro, requieren que haya una mesa directiva, por razón de las leyes de California, en nuestra Iglesia, los Diáconos fungen como miembros de esa mesa directiva. Ellos eligen un director de los Diáconos, que en cuestiones legales representa a nuestra Iglesia.
Cuántas veces el presidente de los Diáconos firma cuando hacemos un préstamo, el Pastor firma probando que es quien representa la Iglesia, pero el que firma, por términos legales es otra persona.
Pero los Diáconos, sus requisitos están en Hechos 6:1-6, 1 Timoteo 3:8-13. El Diácono debe estar lealmente al lado de su Pastor para apoyarle en los planes que competen a la Iglesia: nunca deben erigirse como juez, o jefe del Pastor o jefe de la congregación. Y esto les molesta a muchos, porque hay Iglesias, donde la autoridad del Diácono vale más que la autoridad del Pastor. Es más, yo he conocido Iglesias en que los Diáconos aprueban lo que el Pastor puede o no predicar. Yo le voy a ser sincero, va a ser un día muy, muy frío en el infierno cuando yo les pregunte a los Diáconos que mensajes puedo predicar y cuales no. Yo creo que el Pastor le da cuentas a Dios.
Y la Iglesia acepta eso no porque el Pastor sea un dictador, sino porque el Pastor debe tener libertad del espíritu para predicar lo que el espíritu quiere decirle a la Iglesia. Usted dice “Pastor, pero eso es una tremenda dificultad.” No, si somos guiados por el Espíritu de Dios; no, si hacemos las cosas decentemente y con orden.
Si yo empiezo a robar a la Iglesia, maltratar a la Iglesia, por favor, córranme. Estoy hablando en serio.
Doy gracias a Dios que como hacemos las cosas decentemente y con orden nosotros no tocamos dinero, no manejamos dinero, la verdad es que para ser honesto yo recibo un cheque cada 16 del mes y cada primero del mes. La Iglesia me paga a mí un salario y yo vivo con ese salario. Yo considero un privilegio predicar, yo considero un privilegio ser parte del equipo pastoral de esta Iglesia. Yo no considero que soy hábil, que me tienes que aguantar, que tienes que venir, que tienes que hacer… yo les digo: “gracias hermanos porque me aguantan, gracias porque me soportan, gracias porque están aquí para hacer juntos la obra del Señor.”
Yo no tengo por qué tener miedo y ustedes tampoco. Yo no tengo que tener miedo de decirles: “ustedes son los miembros, ustedes son dirigidos por el Espíritu Santo y ustedes no tienen qué tener miedo de que el Pastor tome su autoridad pastoral”, porque todo lo que hacemos lo hacemos decentemente y con orden.
Estoy simplemente dando las características de la Iglesia Bautista.
La Primera Responsabilidad de la Iglesia es: la adoración. La Biblia dice así: “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”, Juan 4:23. Para este propósito de adoración, la Iglesia ha dispuesto un lugar, el templo o un lugar apartado para rendirle culto a Dios, Hechos 2:43-47. Dios está en todas partes, pero no en todas partes se adora a Dios con la misma intensidad y exclusividad como se hace dentro de la Iglesia local. Esa es responsabilidad de la Iglesia, proveer un lugar para que se adore el nombre de Dios. Por eso a usted como miembro le pedimos que traiga sus diezmos y ofrendas, ¿para qué son los diezmos y ofrendas? para el sostenimiento de la obra de Dios.
Me dice: “yo soy parte de la Iglesia Universal, yo no diezmo, nosotros estamos en la gracia.” Hay personas que ni creen en el diezmo, porque están bajo la gracia. No, lo que pasa es que no quieren dar a la Iglesia, eso es todo.
¿Sabía usted que la gracia es mayor? Tan sólo usted habla del diezmo “¿qué no sabe usted, Pastor, que estamos en la gracia?” Bueno, la gracia es mayor, ¿qué tanto va a dar arriba del diezmo? Dice el miembro “mejor quedémonos con la ley.” La gracia es mayor, el diezmo es lo menos que deberíamos de dar, pero es mi responsabilidad sostener la obra de Dios, es mi responsabilidad dar como Dios me ha prosperado para proveer un lugar donde se predica y se enseña la Palabra de Dios, y a propósito, sus diezmos y ofrendas deben de ir a la Iglesia local.
Como usted sabe, nosotros tenemos un programa de televisión, pero ningún miembro de ninguna otra Iglesia debería mandar sus diezmos a mi programa de televisión, debería dar sus diezmos a su Iglesia local. Pero yo oí a un predicador de la televisión decir: “envíennos sus diezmos y ofrendas a esta dirección”, ¡jamás! Entrega tus diezmos a tu Iglesia local porque es ahí donde Dios te ha puesto para que ahí cumplas con tu responsabilidad de proveer un lugar para la predicación y la adoración del nombre de Dios.
Segunda Responsabilidad de la Iglesia es la evangelización. La Iglesia no puede olvidar la gran comisión, Mateo 28:19-20. Los Bautistas promovemos el Evangelio en acción, nos movilizamos personal y masivamente; estamos siempre interesados en la salvación de las almas que están sin Cristo y rumbo al infierno, es por eso que hablamos de Cristo, por eso predicamos el Evangelio: el bautista está interesado en ganar las almas para Cristo, para que se salven de la condenación eterna en el infierno.
Oramos por los enfermos. Sí. Damos consejería, amén… pero lo más importante de un alma es que sea salva de la condenación eterna y del infierno. ¿De qué te sirve irte sano al infierno? Mejor con cáncer y una muela podrida, pero Gloria a Dios, vas para el Cielo.
Tercera Responsabilidad. Tenemos que denunciar. La Iglesia debe expresarse públicamente contra el pecado que azota a la humanidad. Debe de pronunciarse contra la inmoralidad, los crímenes violentos y todo lo que no es de acuerdo a Dios y lo que es correcto, bíblicamente hablando. El bautista predica. -”No, pues que se enojó fulano”, pues que se enoje. -”Que no le gustó a la hermana”, que se enoje la hermana; pero nosotros tenemos que denunciar el pecado, eso está en Juan 17:15-17. No somos de este mundo, pero no podemos ignorar que estamos en este mundo, y por eso tenemos que participar y predicar, y hablar, y exaltar el nombre de Dios, la santidad de Dios.
Cuarta Responsabilidad. La comunión, la Iglesia debe promover el compañerismo entre sus miembros, Hechos 2:43-47, Hechos 4:32-35; quisiera hablar mucho sobre eso, porque a muchos no les gusta tener compañerismo con los otros hermanos, pero parte de la responsabilidad de la Iglesia es el compañerismo, las reuniones aparte, a las reuniones públicas tenemos que asistir, ¿para qué? para tener comunión con los hermanos.
Quinta Responsabilidad. La enseñanza y aprendizaje. Los bautistas tenemos la Biblia como el texto de fe y practica, porque creemos que la Biblia es la Palabra de Dios. Nosotros no creemos que contiene la Palabra, creemos que la Biblia desde el principio al fin, es toda la Palabra de Dios.
Su estudio nos capacita para toda buena obra, 1 Timoteo 4:13-16, 2 Timoteo 2:2, 2 Timoteo 3:16-17 nos dice, que la Biblia nos capacita y aprendemos de Dios para vivir para Dios, para agradar a Dios, para hacer un testimonio vivo a este mundo.
Yo sé que he hablado mucho, y me falta mucho, pero se ha dicho suficiente para que amemos y apreciemos la Iglesia local. Algunos hermanos dicen: “esta es mi Iglesia”, cuando todo está bien. Cuando te enojas con un hermano o la Iglesia hizo algo que no te pareció, entonces dices: “ay, yo no sé qué está pasando con esa Iglesia.” Cuando están bien conmigo dicen: “ese es mi Pastor” y hasta porras echan, pero no vaya a ser que yo predique algo con lo que no están de acuerdo. -”¿Oíste lo que dijo ese Pastor?” Antes decías: “mi Iglesia”, ahora dices “la Iglesia”; antes decías “mi Pastor”, hoy dices: “el Pastor.”
Y a propósito, para muchos de ustedes no importa si yo me quedo aquí 50 años, nunca voy a ser su Pastor, porque dicen: “No, él es el Pastor de mi Iglesia,” cómo te cuesta decir “Él es mi Pastor.” ¿Sabes por qué? porque nunca me has permitido que yo sea tu Pastor, pero yo sí te puedo decir con toda seguridad: tú eres mi miembro, porque yo sí entiendo lo que es la Iglesia. Usted todavía no ha entendido.
Y qué triste es una oveja sin Pastor, qué triste es una oveja sin Iglesia, qué triste que para muchos de ustedes sea nada más venir aquí, reunirse, cantar unos cantos y te vas. No hermano, este es un lugar muy importante, hemos sido llamados afuera y sido puestos aquí, con responsabilidades, puestos aquí para llevar adelante la obra del Señor, puestos aquí para enseñar la Palabra de Dios. Puestos aquí para mandar a otros a abrir otras Iglesias, puestos aquí para exaltar el nombre del Señor.
¿Qué tan fiel es usted a la Iglesia? ¿Qué tan fiel es usted al liderazgo de la Iglesia? No tenga pena de llamarse Bautista, sí es cierto, somos cristianos, somos evangélicos, somos Aleluyas; pero la palabra Bautista tiene un gran significado, se ha pagado un gran precio. Qué triste que hay bautistas quitándose el nombre de bautistas porque no quieren ser identificados. Y qué engañadores son, porque si eres Bautista, decláralo; dilo. No te avergüences, enseña tu doctrina, que la gente sepa qué es lo que crees.
O más bien, qué es lo que no crees, porque no haces énfasis en doctrina. La doctrina está en la Palabra de Dios, cuando yo declaro que no hago énfasis en la doctrina, lo que estoy diciendo es que no enfatizo la Biblia, pero ni siquiera piensan que es eso lo que están diciendo. Pero nosotros, en esta Iglesia, enfatizamos la doctrina, enfatizamos la Biblia.
No me da pena decir lo que creemos, esta es una de tantas doctrinas que estoy enseñando, porque yo quiero que usted sepa qué es lo que creemos.  Que usted sepa qué es lo que creemos, por qué lo creemos, de dónde lo sacamos; y por qué es que nos ponemos nuestro nombre de Bautistas. Por la gracia de Dios, no nos lo vamos a quitar, porque el día que te quites tu nombre y quién eres, te estás avergonzando de quién eres. Dilo, esto es lo que somos, esto es lo que creemos. Somos Bautistas. Amén.